
La semilla que Dios implantó a cada uno de sus hijos
TAURO
“Te doy el poder de conseguir que crezca la semilla. Tu tarea es grande y requiere paciencia, porque debes terminar todo aquello que está comenzado, de lo contrario las semillas se las llevará el viento. No debes preguntar nada, tampoco podrás cambiar de parecer mientras trabajes, ni confiar a los demás aquello que yo te pido que realices. Por eso te doy el don de la Fuerza. Empléala con sabiduría”
Y Tauro volvió a su lugar
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