
La semilla que dios implantó a cada uno de sus hijos
CAPRICORNIO
“Te pido el sudor de tu frente, que puedas enseñar a los hombres el trabajar. Tu tarea no es sencilla, pues sentirás todos los trabajos de los demás encima de tus espaldas, pero como compensación a tus cargas pongo la responsabilidad del hombre en tus manos.”
Y Capricornio volvió a su lugar
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