
La semilla que Dios implantó a cada uno de sus hijos
ESCORPIO
“Te doy una tarea muy difícil. Poseerás la habilidad de conocer la mente humana, pero no te permitiré que hables de todo lo que sepas. Con frecuencia te sentirás triste por lo que verás y en tu dolor te alejarás de mí y te olvidarás de que no soy yo, sino la perversión de lo que es mi idea, lo que te producirá este dolor. Verás en el hombre tantas cosas que acabarás por parecerte a un animal, y lucharás de tal forma con los instintos animales que hay en ti mismo que te desviarás del camino. Pero cuando finalmente vuelvas a mí, Escorpio, tengo para ti el don supremo del propósito”
Y Escorpio volvió a su lugar
Y Escorpio volvió a su lugar
No hay comentarios:
Publicar un comentario